miércoles, 28 de octubre de 2015

Un viaje a la moda del pasado en Bruselas

Hoy vuelvo al diario viajero, pero esta vez ya no con recuerdos de París sino de un rincón mágico en Bruselas. Se trata del Museo del Traje y el Encaje, un espacio íntegramente dedicado a la exposición de prendas y objetos vinculados con la historia del vestir. En ocasión de visitar la ciudad me encontré con la muestra "Crinolina y compañía", un recorrido por las estructuras y enaguas de los vestidos femeninos de gran parte del siglo XIX y hoy quiero compartirlo con ustedes. Me acompañan?


Un ingreso muy original: enaguas que ofician de cortinado nos dan la bienvenida


Y como gran anfitriona, la crinolina: esa base sobre la que se desplegaban enaguas y faldas para dar el volumen tan característico del período.  Realizada en algodón y en base a crin de caballos, la crinolina tomó diversas formas y acompañó el esplendor de la indumentaria de la nueva clase social -la burguesía- que hacía de la ostentación un modus vivendi


Desde 1830 pero sobre todo desde mediados del siglo XIX, las faldas se ampliaron cobrando dimensiones increíbles. La profusión de detalles como bordados, apliques de encajes, puntillas y moños; así como los accesorios -capotas, sombrillas, guantes, abanicos-, fueron el indumento de las mujeres consortes de empresarios y acaudalados de entonces. 




Conforme las modas cambiaban, lo hacían también las enaguas: el polisón reemplazó al miriñaque y dotó a las féminas de una nueva silueta con vientre plano y cadera exacerbada. 




Un tesoro: libro de modistos de entonces con texturas y diseños de moda


Fue una grata sorpresa recorrer las callecitas de Bruselas y toparme con este lugar que me permitió viajar en el tiempo y disfrutar de la visión de prendas y accesorios que tantas veces he reseñado acá y en mis clases. Antes de irme no pude resistir la tentación de la autofoto en una instalación que exagera las dimensiones de estas enaguas...


Espero que el post les resulte de interés y que me dejen sus opiniones y comentarios, como siempre. Nos leemos, amig@s; buen miércoles:>

7 comentarios:

Alejandra dijo...

Hola Mati!
Qué suerte tuviste en poder visitar esa muestra,adoré ese libro de modistos!! es un lujo! muy buen post!

besos
Ale

Aninka Tokos dijo...

¡Qué belleza de vestidos! Amo cada uno de ellos aunque si lo pienso en detalle me da un poco de pena por esas mujeres porque tenían que andar con una cantidad de tela impresionante. Ahora estoy asada mientras te escribo y eso que luzco remera y pantalón: ¿cómo sería para ellas?
El libro de modistos, tal como dice Ale, es un lujo.
Besos y gracias por el recorrido!!

Lunacreciente dijo...

WOW! Muy interesante! Ahora conozco a los culpables de esas faldas increíbles pero también incómodas desde los ojos contemporáneos! Igualmente expresan ese sello que nos caracteriza a las mujeres en cualquier época: hacernos visible nuestro mundo interior con el vestir! Me encantó! Amo Bruselas! Viví un mes ahí, y me robó el corazón sus calles tan cosmopolitas y hablar en inglés, francés, flamingo! Buen miércoles!

matichica dijo...

Hola!!!
Muchas gracias por pasar y a las que comentaron, doble agradecimiento... Siempre me pregunto qué le pasa a l@s lectores con estos temas y veo que a algunas les gusta y motiva a comentar. Qué bueno!
La verdad es que como amante de la historia de la moda, toparme con esta muestra fue un regalo divino; poder casi tocar esos vestidos increíbles fue un sueño hecho realidad. Claro que como dicen ustedes, había que andar por la vida con estas armaduras y armazones, no? Un sacrificio enorme!
Luna, qué gloria vivir allí; me fascinó la ciudad y como vos decís, lo cosmopolita que es.
Ese libro casi me arranca lágrimas, un verdadero tesoro que demuestra el proceso creativo, las texturas, todo lo que hay detrás de cada prenda. Lujo!
Seguimos leyéndonos, amig@s; buen jueves :)

Yesica Lorena dijo...

Hola. Me encantó! gracias por esta reseña. Muy lindas fotos. Que época aquella en que las mujeres llevaban esos vestidos! Si bien son muy lindos también imagino que deberían ser incómodos y opresivos. Adoro la historia de la moda, pero, en honor a la verdad, agradezco haber nacido en esta época en donde hay tanta libertad para elegir como vestirse. Saludos! Yesica.-

Lorena Perez dijo...

Mati!
Qué belleza! El libro con las texturas, que maravilla!
besos

MARIA JULIA dijo...


que lindo el post!! como museologa que soy me encantaron siempre los museos del traje, como fue evolucionando la moda y el contexto social de la epoca, recomiendo visitar el museo del traje aca en buenos aires no se van aarrepentir!